LUDMILA PAEZ:
“Lauty venÃa en un embarazo hermoso, todas las ecografÃas habÃan salido bien. Sin embargo, cuando nació tuvo tres paros cardiorrespiratorios por una mala praxis. De Castelli, en la provincia de Buenos Aires, lo derivaron a un sanatorio en la ciudad de La Plata donde estuvimos dos meses. Allà le descubrieron una hemorragia cerebral intrauterina que los médicos no sabÃan cómo él habÃa hecho para resolverlo adentro de la panza porque podrÃa haber muerto. Además, encontraron que tenÃa un solo riñónâ€
Asà arranca la historia de Lauty, que actualmente tiene nueve años, contada por Ludmila, su mamá. En ese momento los médicos lo mandaron a hacerse estudios, decidieron operarlo y en medio de la cirugÃa se dieron cuenta que tenÃa el páncreas anular, un problema presente al nacer (defecto congénito) cuyos sÃntomas ocurren cuando el anillo del páncreas comprime y estrecha el intestino delgado, de manera que el alimento no puede pasar fácilmente o no puede pasar en absoluto.
SALIR A DAR BATALLA
“En ese momento los especialistas no sabÃan cómo iba a evolucionar Lauty, todos esperaban lo peor: que no iba a caminar ni hablar, pero yo sabÃa que él iba a poder. Con solo 23 años salà a dar batalla. Con mi marido recurrimos a muchos especialistas, de pies a cabeza, fue difÃcil, estresanteâ€, rememora Ludmila. El neurólogo que atendÃa a Lauty les dijo a sus padres que no tenÃa autismo, aunque si posee algunas conductas de ese espectro como un desorden sensorial, que provoca que le afecten algunos ruidos, y también es sensible a algunas texturas… “Asà fueron nuestros primeros años: de médicos en médicos, pero él siempre estaba sonriente como se lo ve en las fotos, siempre fue un niño muy bueno, va a sus terapias sin ningún problema y está contento. Lauty no habla, solo dice algunas palabras sueltas, camina y corre con algunos problemas de motricidad fina que aún no lo dejan escribirâ€, explica su mamá.
Uno de los momentos más duros, cuenta Ludmila, fue cuando al egresar del jardÃn los directivos de algunas escuelas le dijeron que su hijo tenÃa que ir a un colegio especial. “Ahà enfurecÃ. Todas las maestras creyeron que yo estaba loca porque me planté y les dije que su derecho era intentarlo y que si no funcionaba lo iba a mandar a una escuela especialâ€. “Lo quieren, lo cuidan y lo eligieron mejor compañeroâ€â€¦ Las ganas, el Ãmpetu y el empuje que Lauty y Ludmila le pusieron a la situación hicieron que, finalmente, lo aceptaran en una escuela rural a la que asiste con un acompañante terapeútico de lunes a viernes cuatros horas.
Lauty se comunica mediante el PECS (Picture Exchange Communication System), un sistema de aprendizaje que permite a los niños con poca o ninguna capacidad verbal comunicarse usando imágenes. Puede ser utilizado en el hogar, en el aula o en una variedad de entornos. Un terapeuta o uno de los padres ayudan al chico a construir un vocabulario y a articular sus deseos, observaciones o sentimientos por medio del uso consistente de imágenes. El programa empieza por enseñar a intercambiar una imagen por un objeto. Eventualmente, al niño se le enseña a distinguir entre imágenes y sÃmbolos y a utilizarlos para formar oraciones.
Los niños que utilizan PECS aprenden a comunicarse primero con imágenes sueltas, pero luego combinan esas imágenes para aprender una variedad de estructuras gramaticales como, por ejemplo, “quiero pelota roja†y funciones comunicativas (pedir, informar, compartir con otros, expresar deseos). “Él no puede escribir ni hablar, pero puede aprender porque su memoria es brillante y le gusta aprender. Con sus compañeros se lleva re bien. Lo quieren, lo cuidan, lo eligieron mejor compañero y es abanderado de la bandera bonaerenseâ€, dice Ludmila, mientras se le cae la baba.
“LA VIDA DE LAUTYâ€
Hace un tiempo que Ludmila, que actualmente tiene 33 años, venÃa compartiendo en su Facebook personal algunos videos donde mostraba diferentes logros de su hijo. Hasta que una de las publicaciones comenzó a llenarse de comentarios que le sugerÃan que creara una página especial para que sus “fans†pudieran seguir el paso a paso de su evolución. De esa forma nació La vida de Lauty, también en Facebook. “Ãbamos por la calle y la gente lo saludaba a Lauty y yo no tenÃa idea de quienes eran. Después, muchas mamás me decÃan que les hacÃan ver los videos a sus hijos y de esa forma me di cuenta que podÃa ayudar a muchas personas y eso es lo más maravilloso de todoâ€â€¦
“Todos los dÃas un ratito practicamos la escritura con Lauty, estamos comenzando con letras y números que él elige como la t (de tÃas,) la l (de Lauty), el número 2 que es su favorito. Él siempre me pide dibujar, incluso lo pide de premio y todos los dÃas nos sentamos un ratito. Al principio, él tomaba el fibrón con toda su mano y solo hacÃa rayas, hoy va mejorando y vamos logrando estos avances que me llenan de felicidad y de alegrÃa. Es necesario parar y tranquilizarlo porque sus emociones hacen que se apure. No te lo pierdas, prometemos siempre ir por másâ€, publicó hace unas semanas Ludmila acompañando sus cálidas palabras con un video donde se evidencia ese amor incondicional, los mimos, los besos y las risas de una mamá que hace todo lo posible y más por ver cada dÃa más feliz a su hijo.
TALLER DEL CORAZÓN
No solamente Ludmila tiene su corazón al servicio de Lauty. Desde hace un tiempo dicta un taller de manualidades gratuito en su casa para personas con discapacidad que funciona gracias a las donaciones de gente del pueblo. Tiene alumnos con sÃndrome de down, con retraso madurativo, con parálisis cerebral que se encuentran en sillas de ruedas, entre otras discapacidades.
“Yo no tengo ningún tÃtulo, simplemente doy lo mejor de mà para con ellos y ellos me lo devuelven con amor. Siempre les digo que pueden hacerlo y ellos lo logran. Creo que el mejor mundo es el de ellos y es ahà donde encuentro paz y amor, siempre me esperan con un abrazo. Los chicos vienen a mi casa, hacemos arte, pintan sus cuadros. También demostramos que son grandes artistas cuando podemos exponer sus obrasâ€. Su emprendimiento, “AlegrÃa Y Amor Taller Del Corazónâ€, también tiene su página propia en Facebook donde Ludmila sube fotos y videos actualizados de todo lo que ocurre en ese espacio. “Creo que Dios me puso en sus vidas por algo, es increÃble cómo les entiendo todo. Ellos son agradecidos siempre, educados, amorosos, te brindan mucha paz, yo me siento en la mesa y soy su amiga. Charlamos, tomamos mate, aprendemos. Siempre los miro y le pido a Dios que me ayude para brindarles herramientas para que puedan lograr un bello cuadroâ€.
LUDMILA Y LAUTY
Inevitablemente, Ludmila vuelve a hablar del amor de su vida, Lauty. Cuenta que se encuentra en la fase número 6 de comunicación a través del PECS y que junto a su papá están esperando que pueda utilizar un dispositivo para que ya no tenga que trasladar la carpeta de un lado hacia otro.
“Todo el pueblo lo conoce porque siempre salió a la vida, todo lo que se propone lo logra y yo estoy ahà cerquita para ayudarlo. Vamos a comenzar fútbol porque ahora a él le gusta. Un dÃa salimos a buscar amigos para él por Facebook porque en la escuela son muy poquitos y la respuesta del pueblo fue genial: conseguimos 15 chicos en una semana que lo querÃan conocer. VenÃan a jugar a la pelota con Lauty, a conocer la manera en que se comunica y él estaba felizâ€.
“Lo que más espero de Lauty es que pueda comunicarse de alguna manera. Deseo que él sea feliz, siempre les pido a sus maestras que yo necesito que él aprenda lo básico de la vida para que le pueda servir en el futuro. Y que la pase bien siempre donde él se encuentreâ€, cierra Ludmila.
¿QUÉ NOS ENSEÑA LA HISTORIA DE LUDMILA?
Es una guerrera que anda por la vida entregando su amor incondicional no solo para su hijo, sino para todas las personas que tienen la suerte de cruzarla. Desde que Lauty nació, el destino les fue colocando desafÃos que ambos fueron superando y no tengo dudas que seguirán pasando con éxito y aprendiendo de cada una de las pruebas que tengan que afrontar.
Ludmila es una batalladora incansable con una fortaleza inquebrantable que trabaja todos los dÃas buscando lo mejor para su hijo, pero también tiene una especie de varita mágica al servicio de muchas personas en las que deja impregnadas sus huellas repletas de cariño, de oportunidades, de solidaridad, de empatÃa, de arte y, por sobre todas las cosas, de muchÃsimo amor.
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