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Cuando Pierpaolo Piccioli fue nombrado director creativo de Balenciaga en junio del pasado año, muchos aficionados a la moda celebraron la elección del grupo Kering, dueño de la firma de origen español. El italiano había deslumbrado durante su etapa en Valentino, y se le consideraba un sucesor más que digno de Cristóbal Balenciaga, quizá el gran genio de la moda del siglo XX. El mismo Piccioli lo consideraba “su héroe” en una entrevista concedida a este periódico. Su aproximación a la casa se basaba en una especie de “aterrizaje” de los diseños del maestro de Getaria, el primero en crear piezas con sutiles volúmenes arquitectónicos que funcionaban más allá de la silueta femenina y liberaban su cuerpo. “Él fue el gran maestro, pero creo que solo es verdaderamente relevante si trasladamos su legado a la realidad actual”, contaba el día previo a su debut. Solo un año y medio más tarde, el grupo Kering ha anunciado su salida en un comunicado. " Estamos profundamente agradecidos por su contribución a Balenciaga. A través de su visión, reafirmó los orígenes de la firma en la alta costura, aportando su enfoque reflexivo a la artesanía, la construcción y la creatividad. Quiero expresarle mi más sincero agradecimiento por su dedicación, generosidad y colaboración", ha declarado en un comunicado Gianfranco Gianangeli, CEO de la firma.

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