Un pasado prometedor: el nuevo capítulo de Marni
Puede que a muchos jóvenes no les suene, pero hubo un tiempo, no tan lejano, en el que la idea de lo cool (si es que esa palabra se sigue usando) no la encarnaban las sudaderas de marca ni esas pr...
Puede que a muchos jóvenes no les suene, pero hubo un tiempo, no tan lejano, en el que la idea de lo cool (si es que esa palabra se sigue usando) no la encarnaban las sudaderas de marca ni esas prendas improbables que se viralizan en cuestión de segundos. Ni siquiera la encarnaban las celebridades (o no tantas celebridades). La idea de lo cool, en la primera década de este siglo, la encarnaba Marni, esa marca creada a mediados de los años noventa por Consuelo Castiglioni, heredera de una familia suiza que triunfaba en el negocio de las pieles. Castiglioni la fundó porque ella —mujer adinerada y amante del arte y la literatura— no encontraba qué ponerse. Así que empezó a mezclar tejidos ricos con materiales populares, elementos industriales, plásticos, siluetas sesenteras, tacones con calcetines, vestidos minimalistas con bisutería de gran tamaño y bolsas para ir al mercado e hizo historia en la moda reciente. Poco después de Prada y antes de Phoebe Philo en Celine, Marni se convirtió en la enseña fetiche de las mujeres que querían que leyeran su gusto por la intelectualidad y su desdén por el lujo más clásico.
Estilismo:Juan Cebrián
Maquillaje:Raquel Álvarez (Kasteel Artist Management) para Chanel Beauty.
Peluquería:Fernando Torrent (Kasteel Artist Management) para Kérastase.
Producción:Cristina Serrano.
Asistente de estilismo:Carmen Cruz
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