En el refugio del perfumista Geza Schoen, de Escentric Molecules, en Mallorca
Cuando el erudito y místico Raimundo Lulio perfeccionó ...
Cuando el erudito y místico Raimundo Lulio perfeccionó la destilación del acqua vitae (siglo XIII), el elemento químico esencial para convertir la abundante flora mediterránea en los primeros líquidos perfumados de la historia, puso a su Mallorca natal en el mapa de la alquimia europea moderna. Sus avances fueron el punto de partida crucial para las primitivas aguas olorosas, como la legendaria Agua de Hungría. Todo el Mediterráneo era un deleite para el olfato y, “la isla de la calma”, como denominó Rusiñol a la mayor de las Baleares, un verdadero Shangri-La sensorial. La tranquilidad de las aguas y el turquesa de sus cielos, la estela del azahar del Valle de los Naranjos o el verdor abrupto de la botánica de la Tramontana, sirvieron de lenitivo para el pintor catalán que encontró en Mallorca su refugio terapéutico. Como otros muchos, desde Miró, Picasso o Sorolla a Joaquim Mir, quien redujo la realidad paisajística a manchas de colores puros y vibrantes deconstruyendo la isla en una simple abstracción pictórica.
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