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Llevar una de las joyas de Simuero es como si lo accidental, ese instante en el que la realidad se desordena y pierde su cauce, pudiera ser capturado en una pieza de plata. No es el momento antes, ni el momento después de ese accidente, la joya nace en el instante justo en el que Rocío Gallardo y Jorge Ros logran arrebatarle a la vida un poco de su imprevisibilidad para dejarla condensada en un objeto perdurable.

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