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Antes de Gloria Steinem nadie en Estados Unidos hablaba de “violencia doméstica” o “acoso sexual” con esas exactas palabras. En un país que se había olvidado de lo que pelearon sus sufragistas a principios de siglo, tuvo que llegar Ms., una revista femenina que lo revolucionaría todo en 1972, para popularizar debates y conceptos que cambiarían la mirada a los derechos de las mujeres. Fue la publicación que pondría al feminismo de moda, algo que podría resultar irritante porque esta es una cuestión siempre pertinente, pero muchas cronistas concienciadas hemos aprendido que ser atractivo y seductor para la masa tiene más ventajas que inconvenientes. Ahora que las mujeres reaccionarias están comiéndose la atención de las jóvenes, conviene recordar que poner al activismo de moda es crucial en una batalla cultural que nunca se ha dejado de librar. Por muchos fallos y olvidos a la interseccionalidad con la que ahora valoramos el presente, que también los hubo en aquella forma de acercarse a las mujeres, Steinem es y será la patrona de las periodistas feministas. El oráculo de muchas de las que nos dedicamos a esto.

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