Portugal Fashion Experience 2026: desencuentro en la cumbre creativo-industrial
David Catalán tiene un mensaje para el mundo: quiere vender. Pero vender mucho, a cholón. El del diseñador riojano afincado en Oporto desde 2012 (llegó para terminar de formarse en la Escola Su...
David Catalán tiene un mensaje para el mundo: quiere vender. Pero vender mucho, a cholón. El del diseñador riojano afincado en Oporto desde 2012 (llegó para terminar de formarse en la Escola Superior de Artes e Design de Matosinhos y se quedó por amor) es uno de esos casos paradigmáticos de la esquizofrenia creativo-empresarial que comparten Portugal y España: lanzada en 2014, su marca homónima lo tiene todo para gustar –la silueta fluida, el corte favorecedor, la actitud despreocupada, la factura impecable, la visión comercial– y, sin embargo, su cuota de mercado resulta prácticamente residual en la península ibérica. Si sobrevive es gracias a una estrategia volcada al 100% en la exportación y el comercio electrónico, con Corea del Sur y Japón como principales destinos de su sastrería oversize con pátina urbana.
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