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En septiembre de 2004, Drea de Matteo vivió el mejor momento de su vida profesional. En su primera y única nominación, la intérprete que había dado vida a Adriana La Cerva en Los Soprano se alzó con el Emmy a mejor actriz de reparto tras cinco temporadas en la celebrada serie. “Hay muchas personas responsables de esto, pero si intento dar las gracias a cualquiera de ellas ahora mismo, podría vomitar, atragantarme, llorar o morir. Ya me habéis visto hacer todo eso”, alegaba con sarcasmo sobre el escenario. El galardón parecía el detonante definitivo de una de las carreras más prometedoras del elenco de una ficción que ya enfilaba su recta final. Siendo una actriz desconocida en la industria, trascendió el papel de novia del joven mafioso Christopher Moltisanti gracias a la vulnerabilidad y humanidad de un personaje atrapado en una espiral de violencia, dependencia emocional y sueños frustrados.

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