“Cara de dinero viejo”: cuando resistirse al bótox también es símbolo de estatus
“Si pasas suficiente tiempo rodeado de gente muy rica hoy en día, la conclusión es evidente, antes la gente no tenía este aspecto porque, por naturaleza, no es posible tenerlo”, escribía ha...
“Si pasas suficiente tiempo rodeado de gente muy rica hoy en día, la conclusión es evidente, antes la gente no tenía este aspecto porque, por naturaleza, no es posible tenerlo”, escribía hace unos días la periodista y escritora Amy Odell en una columna en The New York Times. En el texto resaltaba un hecho, cómo a los ultrarricos ya no solo no les preocupa esconder la evidencia de sus cirugías y tratamientos, sino que presumen de ellos. Esas intervenciones se han convertido en otra manera de ostentar riqueza: “El atractivo implícito de los tratamientos estéticos radica en que no se trata simplemente de verse ‘mejor’, de ‘arreglar’ algo (...) se trata, más bien, de disfrutar de un tipo particular de autocuidado basado en la experiencia, infinitamente personalizable y accesible únicamente para un grupo selecto”, apuntaba la escritora.
Comentarios
Deja tu comentario