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La invitada de rojo. La de negro. La que lleva pamelón. La más elegante, quizá con pantalones. Las que se pusieron alpargatas. En todas las bodas se repiten algunos clichés porque resolver eso de vestir diferente y especial cuando hablamos de eventos señalados resulta complicado, más aún cuando en los tablones de inspiración de Pinterest se suceden impecables atuendos de las Grimaldi, Marta Ortega o Kate Moss, con presupuestos muy alejados del 99% de la población.

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