El traje es el nuevo valor refugio: la clase media se agarra a esta parcela de dignidad estilística frente al caos
La moda, ese sismógrafo sensible a cualquier crisis y zozobra existencial, parece haber dictado sentencia firme: el tiempo de la laxitud indumentaria, de la disolución de las formas, ha llegado a...
La moda, ese sismógrafo sensible a cualquier crisis y zozobra existencial, parece haber dictado sentencia firme: el tiempo de la laxitud indumentaria, de la disolución de las formas, ha llegado a su fin. El veredicto se dio por bueno a finales del pasado enero, cuando la imagen de Jacob Elordi con esa chaqueta corta de lana marrón de la primera colección de Matthieu Blazy para Chanel (primavera/verano 2026) se volvió viral no como ejercicio de estilismo sin género anecdótico, sino como genuina declaración de guerra a la estética del desorden. Que el hombre más observado del planeta eligiera una virguería de estructura femenina para dejarse ver en público era notorio. Y que, precisamente, una construcción rígida, técnica y casi arquitectónica se convirtiera en objeto de deseo revelaba una nueva pulsión social profunda: la necesidad de blindaje frente a un mundo que se deshace.
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