Escuchar artículo

Hubo un tiempo en el que Belinda Washington (Altrincham, Inglaterra, 62 años) aparecía prácticamente todos los días en televisión. En la España de los noventa, su rostro formaba parte del paisaje cotidiano entre galas, anuncios y programas del corazón con audiencias hoy inimaginables. Pero, lejos de quedarse atrapada en aquella nostalgia televisiva, Washington se empeñó en seguir vigente en la memoria colectiva desde un lugar más sereno. Hoy continúa encadenando proyectos, mirando con distancia una industria obsesionada con producir constantemente: “Parece que solo valemos si rendimos y yo creo que hay una vida posible desde el otro lado”.

Seguir leyendo