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El 19 de septiembre de 1983, durante el primer año del primer gobierno de izquierdas de la democracia, Inmaculada Valderrama apareció muerta en el patio del reformatorio Nuestra Señora del Pilar, dependiente del Patronato de Protección de la Mujer, en San Fernando de Henares (Madrid). Tenía 14 años. El relato oficial se construyó alrededor de una caída accidental: la adolescente habría muerto al intentar huir del reformatorio descolgándose con unas sábanas desde un tercer piso. Pese a las negligencias y contradicciones en las declaraciones de los testigos, su historia —una alegoría del silenciamiento de la violencia sistemática contra las mujeres durante el franquismo y la Transición que se alarga hasta nuestros días— quedó archivada como un suceso más.

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