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No suele frecuentar restaurantes con estrella Michelin. Prefiere la comida sin pretensiones. “La que se hace con amor y cariño”. Esa manera de entender la gastronomía más cercana al bar de menú que a la alta cocina define también la forma en la que Clara Griffiths (Barcelona, 1997), conocida en redes como The Origin of Food, se ha abierto camino en un sector donde la sofisticación ha marcado una era que termina. Nació en una Barcelona posolímpica y en un hospital que ya no existe. Con un padre inglés y una madre española, cuenta que se trasladaron a Inglaterra cuando tenía tres años y regresaron después de que su madre decidiera que ya había tenido suficiente en “ese país gris”. Pero su vuelta no fue a la capital catalana, sino al pueblo de sus abuelos, Sant Esteve de Palautordera, un municipio de 3.000 habitantes que la marcaría para siempre, pues mientras los padres de Clara trabajaban en cine, sus abuelos se convirtieron en figuras claves de su infancia. De pequeña la comida no despertaba en ella un interés consciente, pero en su día a día había una presencia constante de producto fresco. “Mis abuelos tenían amigos con granjas y en casa era normal”, resume.

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