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“¡Es una Baguette!”, exclamaba Sarah Jessica Parker metida en la piel de Carrie Bradshaw en una escena ya célebre de Sexo en Nueva York. Concretamente en uno de los capítulos de la tercera temporada de la serie, en el que la columnista era atracada a punta de pistola; pero cuando el ladrón le pedía su bolso, ella respondía con la frase que convirtió inmediatamente a aquel accesorio en todo un icono cultural.

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